Cómo reconocer una intoxicación por bebidas alcohólicas ilegales

Se le denomina bebidas alcohólicas ilegales a aquellas bebidas que son falsificadas, aquellas presentadas bajo la apariencia de una marca reconocida, son adulteradas, tienen la composición original modificada, y son alteradas, aquellas con cambios en ciertas características del producto por condiciones climatológicas o ambientales. Y el consumo de cualquiera de estos tipos de bebidas ilegales, puede repercutir en la salud de diversas formas.

Se le denomina “bebidas alcohólicas ilegales” a aquellas que han sido falsificadas, adulteradas y/o alteradas; y el consumo de cualquiera de estos tipos de bebidas ilegales puede afectar la salud de diversas formas.


Tipos de bebidas alcohólicas ilegales:

Falsificadas: son presentadas bajo la apariencia de una marca reconocida.

Adulteradas: su composición ha sido modificada de manera ilegítima.

Alteradas: han sufrido cambios en sus características debido a malas condiciones de almacenamiento.


En total, son 60 tipos de trastornos irreversibles para la salud los que puede llegar a generar el consumo de bebidas alcohólicas ilegales, ya que pueden contener una mezcla de alcohol metílico y alcohol etílico desnaturalizado, los cuales tienen componentes tóxicos y suelen estar mezclados con tintes y gaseosas.


Para reconocer si alguien ha sufrido una intoxicación a causa del consumo de una bebida alcohólica ilegal, lo primero que debes tener en cuenta son síntomas como:

Inestabilidad
Mareos
Náuseas
Dolor de cabeza
Dolor abdominal
Visión borrosa
Vómitos
Convulsiones
Diarreas

Síntomas como los mareos y las náuseas podrían ser confundidos con los síntomas generados por la ingesta exagerada de alcohol legal, por eso recomendamos beber siempre con moderación y así evitar estos efectos del exceso de bebidas alcohólicas.

Debemos aprender a reconocer estos síntomas a tiempo, ya que pueden desencadenar problemas severos en la salud como: disfunción sexual, variaciones en la conducta, irritación en la retina, úlceras, irritación del estómago o duodeno, insuficiencia renal, miocardiopatía, pancreatitis alcohólica, reflujo gastroesofágico o hipertensión arterial.

Incluso, en casos más graves, puede llegar a causar: ceguera, cirrosis, atrofia cerebral por destrucción de nervios, demencia, cáncer de laringe, esófago o páncreas, e incluso la muerte. En mujeres gestantes, puede provocar parto prematuro, malformaciones o muerte intrauterina.

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